Ostras de Arcade. Tamaño Extra Grande.


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Ostras de Arcade. Tamaño Extra Grande.

N.º de producto: 183-A
2,80 / unidad(es)
Peso de entrega: 120 g


La ostra es un manjar esencial para abrir una mariscada. Tiene un sabor espiritual, que es como una añoranza del mar.
Así describe este producto uno de nuestros mas famosos escritores, Álvaro Cunqueiro.

La ostra de Arcade es sin duda, la más cotizada del mercado y la pionera en comercializarse y exportarse fuera de Galicia. Es la variedad "ostrea edulis" y se reconoce por un sabor ligado a las aguas en las que se cría, la desembocadura del río Verdugo. Si bien se recomienda su consumo en todos los meses, la mejor época para degustarla es abril.

Estos sabrosos moluscos se crían en los márgenes de la ría de Vigo. El fitoplancton del fondo marino es un factor importantísimo a la hora de dotarlos de un sabor exquisito que los hace inconfundibles, siendo muy nutritivos por su riqueza en sales minerales y vitaminas.

Hace muchos siglos, se preparaban las ostras fritas, que se hacían en escabeche y se enviaban en pequeños barriles de madera a la corte madrileña; de apreciado consumo para Austrias y Borbónes. Aun que hoy en día, lo mas común es comerlas al natural con limón.

También se le atribuye un valor afrodisíaco y se dice que con ellas Casanova se recuperaba de los excesos amorosos.
Los griegos comían polvo de concha de ostra en momentos de decadencia sexual, y en Atenas votaban escribiendo en la concha del molusco el nombre del político que querían apartar del gobierno, y el más votado era condenado al ostracismo (100 años de destierro).

Guía práctica para el consumo de ostras:

  • Comprobar que están vivas
Al comprarlas, las ostras deben estar vivas. Si estuvieran abiertas, un simple golpe sobre la valva debería provocar que nuevamente se cierre. Si se quedan abiertas, es que están muertas. Entonces, es mejor desecharlas.
 
Al golpear 2 ostras entre sí, debe producirse un sonido mate. Si el sonido es hueco, es que una de ellas, o las dos, están muertas. Verificar sustituyéndolas, una tras otra, con una ostra viva.
  • Cómo abrir las ostras
No hace falta ser un experto para abrir las ostras. Un buen cuchillo de cocina puede valer. La técnica consiste en hacer palanca con el cuchillo.

Para evitar accidentes o que el cuchillo se deslice, es mejor cogerlo por la hoja, a dos centímetros de la punta. Sujetar la ostra firmemente con una mano, el perfil convexo (o parte hueca) posado en la palma de la mano y la parte redondeada hacia el exterior (por su parte, la parte puntiaguda se sitúa junto al puño). Se introduce el cuchillo con cuidado entre las valvas del molusco para seccionar el músculo aductor (situado en el tercer cuarto de la ostra cuando se parte del puño).

Se corta el músculo ejecutando ligeros movimientos de vaivén con la mano que sostiene la ostra. Después, con el pulgar se levanta la concha, despegando con suavidad la carne que pudiera estar adherida a la parte superior de la concha. Antes de degustar la ostra, se secciona el músculo inferior. 

  • El “agua” de las ostras.
Se recomienda generalmente vaciar el agua (o caldillo) que suele ser bastante salado (primer jugo), con ello se arrastran las impurezas o restos de concha que podrían desprenderse al abrirlas.

El molusco generará inmediatamente un nuevo jugo, que tendrá además un mejor sabor, menos salado. Precisamente, se reconoce la frescura de la ostra con su capacidad para “regenerar su propia agua” tras abrirla.

  • Degustación
Lo mejor es degustarlas al natural, o con una pizca de pimienta. Se debe evitar la utilización del limón ya puede alterar el sabor de la ostra. Hay que masticarlas bien, como cuando se cata un buen vino. Su degustación se realiza preferentemente con vino blanco.
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